Medio millar de personas se concentraron en la Plaza de Oriente de Madrid para recordar y rendir homenaje a Francisco Franco y al fundador de la Falange, José Antonio Primo de Rivera, en un acto en el que expresaron además su "indignación y repulsa" por la Ley de memoria histórica.

Convocados por la Confederación Nacional de Combatientes, los asistentes gritaron a favor de Franco y Primo de Rivera, en contra del Rey y del presidente del Gobierno, y corearon en varias ocasiones "Carrillo, asesino".

Durante la concentración ondearon decenas de banderas pre-constitucionales y numerosas personas vestían camisas azules, portaban brazaletes con los colores de la bandera y boinas rojas.

Miguel Menéndez Piñar reivindicó "la verdadera memoria histórica" y se refirió a la Guerra Civil española como una "guerra de liberación" y una "cruzada", y advirtió contra los intentos de alterar, reformar o modificar el Valle de los Caídos; "Si así fuera encontrarían un puñado de hombres arengados por la consigna eterna: ¡Religión y Patria, o muerte!", dijo.

El acto fue bendecido por un sacerdote polaco, presentado como el "padre Francisco", quien invitó a los convocados a rezar varias oraciones y que tras elogiar la figura de Franco y de José Antonio, por quienes expresó su respeto y admiración", arremetió contra el "Zapatero polaco", del que dijo que es "un masón de tercera que se romperá los dientes intentado triturar la Polonia católica".