Ethel Codner, endocrinóloga del Instituto de Investigaciones Materno Infantil de la Universidad de Chile, encabeza proyecto para determinar si existe alguna relación. Además, la iniciativa está abierta a los pacientes que deseen participar en ella.


Se calcula que entre el 20% y 40% de las niñas con Diabetes Mellitus tipo 1 (DM) –es decir, insulino dependientes- ven afectado el buen funcionamiento de su ovario, lo que provocaría irregularidades menstruales, hirsutismo (exceso de vello corporal), hiperandrogenismo, aumento de la grasa abdominal y, eventualmente, síndrome de ovario poliquístico, que en algunos casos se traduce en infertilidad.

Con el propósito de investigar este aspecto de la patología, la doctora Ethel Codner, endocrinóloga del Instituto de Investigaciones Materno Infantil de la Universidad de Chile, se hizo acreedora de un proyecto Fondecyt que estará vigente hasta el año 2008.

“Actualmente, el mundo médico y científico está desarrollando un marcado interés por analizar las implicancias de la diabetes en las niñas que inician su etapa reproductiva. En Chile somos los únicos que estamos abordando este tema y esperamos, a través de nuestros estudios, colaborar en el desarrollo de tratamientos específicos”, comenta la especialista.

La investigación requiere de la participación de niñas y adolescentes, cuyas edades fluctúen entre los 13 y 20 años, y que tengan DM. “El protocolo nos permitirá realizar en las niñas un estudio hormonal totalmente gratuito, lo que nos ayudará a determinar si efectivamente hay anormalidades y cómo tratarlas”, añade.

La doctora Codner explica que estos análisis tienen en el mercado un costo elevado, a lo que se sumará un seguimiento de las jóvenes –que también será gratis- el cual será llevado a cabo por profesionales de gran experiencia. “Las niñas que se enrolen en el estudio contarán con el apoyo y la asesoría de nuestros médicos”, plantea.

Las pacientes que se interesen en participar del proyecto pueden contactarse con la doctora Codner en el teléfono: 2070101, o bien pueden escribirle a su correo electrónico: [email protected] o [email protected]

Antecedentes
Estudios realizados previamente por el equipo médico del IDIMI han revelado que las niñas con diabetes tienen una pubertad más tardía, es decir, su menarquia o primera menstruación aparece –en promedio- seis meses después que el grupo control.

“Eso nos permite suponer que la función del ovario está un poco alterada. Asimismo, investigaciones efectuadas en el extranjero indican que las mujeres con diabetes presentan más trastornos menstruales. Por lo tanto, lo que nos interesa saber es si estas irregularidades se gatillan durante la pubertad, para corregirlas a tiempo”, apunta la académica de la Facultad de Medicina de la U. de Chile.

La endocrinóloga agrega que la DM1 es una de las enfermedades crónicas más importantes de la infancia. De hecho, su incidencia ha aumentado progresivamente en el país durante los últimos años.

“Entre 1990 y 1992 la incidencia en menores de 15 años era de 1,6 cada 100.000 habitantes, entre 1992 y 1997 aumentó a 3,92 cada 100.000 habitantes y entre 1998 y el 2000, llegó a 4,1 cada 100.000 habitantes. Esto motivó a que fuera incluida entre las 17 enfermedades del plan piloto AUGE, iniciado el 2004”, resalta.

La doctora Codner añade que la pubertad es muy crítica en la vida de los pacientes con DM1, ya que junto con presentar deterioro en el control metabólico, se acelera la aparición y progresión de enfermedades crónicas.

“Creemos que la diabetes puede afectar el inicio de la función del ovario lo que, posteriormente, tendría consecuencias en la vida adulta tanto en fertilidad como en embarazos. Nuestro estudio quiere ayudar en la prevención y tratamiento para que la diabetes no afecte la vida reproductiva de estos niñas".

23 de Enero del 2006