El ministro de Salud de Brasil, José Saraiva Felipe, advirtió que, en caso de necesidad, ese país fabricará medicamentos contra el sida aun bajo protección de patente. Su par de la Argentina, Ginés González García, coincidió en que "cualesquiera sean las reglas del juego, lo primero son los intereses de los ciudadanos".

 Los ministros dialogaron ayer en forma exclusiva con Clarín, tras haber firmado un protocolo de intención sobre cooperación en el área de salud y medicamentos. Se trata de un acuerdo histórico, que apunta a un mayor aprovechamiento de los recursos y de las capacidades científicas y tecnológicas.

Tal como anticipó Clarín el domingo, la prioridad serán los antirretrovirales y los reactivos para el sida. El Programa Nacional de Lucha contra el Sida insume casi 60 millones de dólares al año, reveló ayer González García. En cuanto a Brasil, Saraiva Felipe informó que "este año gastamos 400 millones de dólares en medicamentos, para tratar a 166.000 pacientes. Eso corresponde al 25% de todos los recursos de los que yo dispongo para la atención de 170 millones de personas".

"Es un problema económico y financiero, que probablemente se agrave en los próximos años, por lo que estamos buscando alternativas", agregó. Entre ellas se inscribe este acuerdo, que apunta al intercambio de información, recursos humanos, tecnologías y, según indicó el ministro brasileño, "la posibilidad en el futuro de establecer un sistema conjunto de producción".

El primer objetivo de esta alianza es estratégico y apunta a sumar fuerzas para negociar en mejores condiciones. "Brasil y Argentina juntos somos los mayores compradores públicos del mundo" de drogas contra el sida, destacó González García.

De los 17 productos que utilizan ambos programas nacionales de sida, en Brasil se fabrican ocho —algunos, a nivel público— y en nuestro país se producen once. "De los 17 que adquirimos en la Argentina, más del 50% se gasta en sólo cuatro productos, y ésos son, precisamente, los que están bajo protección de patente", observó González García.

Brasil está en una situación similar. "Al mostrar capacidad tecnológica hemos logrado negociar mejores precios o condiciones de venta —comentó Saraiva Felipe—. Hasta ahora no violamos ninguna patente, ninguna licencia provisoria, porque las patentes estaban vencidas. Pero estamos en condiciones tecnológicas de producir algunos antirretrovirales que aún están bajo protección".

"Es posible que suframos un estrangulamiento en la entrega de medicamentos —continuó—. En esta negociación que estamos emprendiendo, tengo en claro que vamos a manejarnos acorde con el interés público. No hay una predisposición de violar gratuitamente la propiedad intelectual, pero si Brasil llega a desarrollar medicamentos, sobre todo antirretrovirales, podemos llegar a asumir esa actitud".

Su par argentino enmarcó este acuerdo en la decisión de "garantizar a nuestros habitantes el acceso a estos medicamentos. Sin perjuicio de entender cuáles son las reglas del juego internacionales —señaló—, cualesquiera sean, lo primero son los intereses de los ciudadanos de cada país".

De todos modos, los funcionarios apuestan primero a ampliar la capacidad de negociación. "Confiamos en que estas duras reglas del juego que tienen que ver con la salud de las personas sean flexibilizadas, como además prevén los propios estándares internacionales —indicó González García—. Favorecer el acceso a los medicamentos es mejorar la investigación pero también, si es necesario, ir a la producción, porque los precios, en la Argentina, se están comportando monopólicamente".

Este es el primer viaje oficial del ministro de Salud brasileño, quien asumió hace 45 días. Lo precedieron, hace una semana, equipos de la Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria (Anvisa) y de la Fundación Oswaldo Cruz (Fiocruz), el complejo público de investigación y fabricación de productos vinculados a la salud. Sus técnicos comenzaron a trabajar con los de los organismos argentinos análogos —la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología (ANMAT) y la Administración Nacional de Laboratorios e Institutos de Salud (ANLIS)—, en el arduo proceso de homologación de protocolos y bioequivalencias.

El protocolo firmado ayer irá tomando cuerpo mediante convenios a anudar entre dichos organismos. La carta de intención hace explícita la decisión de establecer "un programa de trabajo conjunto, especialmente en patologías de importancia regional".

"En la medida en que trabajemos juntos, podremos darnos un espacio para producir medicamentos descuidados por la industria farmacéutica, como los del mal de Chagas, la leishmaniasis y la malaria", anticipó Saraiva Felipe.

"Lo fundamental —resumió el ministro brasileño— es la comprensión de que juntos, podemos hacer mucho: escapar de los percances que viene sufriendo el Mercosur en el área económica, y constituirnos en una especie de faro en el área sanitaria".

 Sibila Camps.