El hombre también es hijo de Silvia Quintela, una médica y militante montonera que estaba embarazada de cuatro meses al ser secuestrada, el 17 de enero de 1977 en Florida, y dio a luz en el centro clandestino de detención El Campito antes de desaparecer para siempre. Su compañero Abel sobrevivió y partió al exilio, primero en Suecia y luego en México. En 1983, de vuelta en la Argentina, emprendió personalmente la búsqueda de su hijo y se incorporó a la Asociación Abuelas de Plaza de Mayo.











