Por Yael Schnitzer, elmostrador

Por segunda vez en la historia, un país extranjero juzgará a chilenos por crímenes cometidos en nuestro país durante la dictadura de Augusto Pinochet. El juicio, que partió el 8 de diciembre y termina el 17- juzgará en ausencia a 14 ex funcionarios de alto nivel del sistema represivo de la dictadura. Pero la instancia es más bien simbólica pues sus efectos reales son casi nulos.


Cuando comenzó el proceso judicial en Francia, contra la cúpula del régimen militar de Pinochet, eran 19 personas las implicadas en hechos de tortura y desaparición en Chile de ciudadanos franco-chilenos. Dentro de estos, estaba Augusto Pinochet  a quien se identificaba como el más alto responsable de estos crímenes. Pero tras el aplazamiento que sufrió el caso –en mayo del 2008 – cuatro de los acusados ya habían fallecido y legalmente no se le pude asignar responsabilidad a un muerto.

Recordemos que Pinochet murió el 10 de diciembre del 2006, pocas semanas antes de la acusación por parte de la jueza de instrucción francesa, Sophie Clément.

Los fallecidos no serán juzgados, pero los que sí, no estarán presentes en la Corte Criminal de París –instancia de jurisdicción penal francesa más importante – porque pese a que fueron notificados, ninguno de ellos asistirá al juicio y tampoco enviarán a un representante. Es que en Francia, los juicios en ausencia son considerados legales.

Entre los 14 acusados que serán juzgados en París, está el general Manuel Contreras, ex jefe de la DINA y considerado el gestor de la Operación Cóndor, el general retirado Raúl Iturriaga Neumann, los ex brigadieres Pedro Espinoza y Miguel Krasnoff, los ex coroneles Marcelo Moren Brito y José Zarah, y el civil Enrique Arancibia Clavel, quienes en la actualidad están en prisión, por violaciones a los derechos humanos.

Los efectos reales del fallo que podría emitir la Corte francesa

El juicio busca castigar a los responsables de la desaparición de cuatro ciudadanos franco-chilenos, durante la dictadura militar en Chile, y los acusados arriesgan la pena máxima de cadena perpetua. Pero en caso de que esto suceda las opciones de Francia de hacer cumplir la condena no son muchas y probablemente no se hagan efectivas.

Solicitar a Chile una extradición es difícil, “probablemente nuestro país la rechazaría, la Corte Suprema también, porque se considera que los juicios en ausencia son violatorios al debido proceso”, afirma el abogado del Centro de Derechos Humanos de la UDP, Francisco Cox.

Las víctimas franco-chilenas, de los primeros años de represión de Pinochet, son el ex sacerdote Etienne Pesle, detenido en Temuco; el asesor del presidente Salvador Allende, Georges Klein; el dirigente del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), Alfonso Chanfreau –secuestrado en 1974; y Jean-Yves Claudet, detenido en Buenos Aires durante la Operación Cóndor.

La otra opción que tiene Francia, y es una acción que probablemente tomará, es colocar una orden de detención internacional a aquellas personas que encontró culpables. La idea sería mantener a los chilenos prisioneros en su propio país y en caso de que alguno saliera de este, solicitar la extradición al país que lo reciba –esperando que sea uno que no considere violatoria al debido proceso el juzgar en ausencia – y luego, obligarlo a cumplir su condena en tierras francesas.

Juicios históricos

El primer país extranjero en procesar a militares chilenos fue Italia, donde es juzgado actualmente el ex fiscal castrense Alfonso Podlech. En este juicio el acusado está presente, gracias a una orden de captura internacional, emitida tras la investigación que llevaban los Tribunales de Italia, por la desaparición del ex sacerdote, Omar Roberto Ventutelli Leonelli, courrida en 1973. La captura se produjo cuando Podlech iba rumbo a República Checa y fue detenido en el aeropuerto de Madrid-Barajas, España. Posteriormente fue enviado a Italia.

La corte francesa considera que puede realizar juicio de este tipo por tratarse de un “crimen cometido (…) por un extranjero fuera del territorio francés contra una víctima francesa”. A la vez, aluden a que por la naturaleza del caso, los delitos en cuestión son imprescriptibles. Esto fue lo que los llevó en 1990 a aplicar la pena máxima, de prisión perpetua, al ex capitán de la marina argentina, Alfredo Astiz –llamado “ángel de la muerte – por la desaparición de dos religiosas francesas, durante la dictadura de ese país (1976 a 1983). Al igual que como sucederá en el caso chileno, el acusado estuvo ausente. A pesar de que Astiz no cumple la condena francesa, no puede salir de Argentina, porque tiene una orden de detención internacional

Las víctimas

Las víctimas franco-chilenas, de los primeros años de represión de Pinochet, son el ex sacerdote Etienne Pesle, detenido en Temuco; el asesor del presidente Salvador Allende, Georges Klein; el dirigente del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), Alfonso Chanfreau –secuestrado en 1974; y Jean-Yves Claudet, detenido en Buenos Aires durante la Operación Cóndor.

Lo que buscan los demandantes

Al juicio en París, que empezó el 8 y termina el 17 de diciembre, los acusados no asistirán y aquellos que han muerto no serán juzgados.  Para los abogados de las víctimas y los demandantes –William Bourdon, Sophie Thonon, Claude Katz y Benjamin Sarfati – esto no le quita valor, porque “las audiencias permitirán igualmente escuchar varios testigos históricos. A pesar de la muerte de Augusto Pinochet, este juicio será, a título póstumo, el del dictador, así como el único de todo el sistema de represión puesto en marcha”.

Hiram Villagra y Federico Aguirre, abogados de la Corporación de Promoción y Defensa de los Derechos del Pueblo (CODEPU) en Chile, afirman que “este juicio, por la naturaleza imprescriptible de los delitos en cuestión, va más allá de las fronteras y contribuye a la lucha contra la impunidad en todo el mundo. Ahora se espera que la verdad que saldrá de este juicio será escuchada en Chile y que, finalmente, permita enfrentar la realidad de estos crímenes”.