Bueno, ahora empieza la batalla real.  Si, como parece más que probable, tendremos un “parlamento colgado” [sin mayoría capaz de formar gobierno por sí misma], diríase que a la enquistada vida política del Reino Unido vienen a abrírsele subitáneamente puertas y ventanas. Por vez primera en la memoria de los vivos, se nos brinda la ocasión de liquidar un sistema antediluviano.

Si podemos aprovechar la oportunidad que nos ofrece una parlamento colgado para conseguir una reforma en el sentido de la representación proporcional y una reforma en la financiación de los partidos, cambiaremos para siempre la vida política del Reino Unido.

Ahora tenemos la oportunidad de contar: metafórica y literalmente. No habrá ya necesidad nunca más de que nuestro voto se desperdicie.

Pero eso no ocurrirá de por sí: nada ocurre de por sí. Cambiaremos este sistema a pesar de los hombres y las mujeres que acaban de ganar un escaño en Westminster, no gracias a ellos. La reforma constitucional radical prosperará, sólo si la exigimos, si la exigimos tan ruidosa y tenazmente, que parlamento y gobierno, cualquiera que sea su composición, no pueden seguir impidiéndolo.

El combate comienza mañana mismo, con marchas en Londres, Glasgow, Manchester, Bristol, Middlesborough, Oxford y posiblemente otras ciudades. Tendrá que ser coordinado por el tipo de coalición amplia que hemos necesitado cuando casi todas las grandes campañas de reforma de los últimos años –Power2010, Make Votes Count, Unlock Democracy, la Electoral Reform Society, Ekklesia, Compass, Hang ‘em, Vote for a Change y otras– han dejado de lado sus diferencias para unirse en un frente común. (El único nombre que falta en la lista es el de 38 Degrees, organización que parece haber decidido que sus enemigos reales son las otras campañas democráticas.) Muy prometedor resulta el que los grandes grupos ecologistas –Greenpeace, Amigos de la Tierra, la New Economics Foundation— se han unido a la coalición, conscientes de que buena parte de su programa y de sus esperanzas son irrealizables en el marco del viejo y corrupto sistema. Greenpeace y Amigos de la Tierra aportan un gran caudal de miembros a la campaña, y su presencia debería animar a otras ONGs a unirse.

Así pues, el Reino Unido tiene ahora su propia revolución de colores. El color es el púrpura (mi propuesta de rojo jengibre, desgraciadamente, mordió el polvo). Hace apenas unas horas, la coalición abrió una página web –www.takebackparliament.com–, y esta vez no esperamos a nadie más para arrancar. En 1997, los reformadores políticos creyeron haber logrado el resultado pretendido, y se limitaron a esperar que el nuevo gobierno reformara nuestro podrido sistema, según habían prometido en la oposición. Y seguimos esperando…

No vamos a seguir esperando ahora. En tiempos como los presentes, la paciencia no es una virtud. Todos de consuno, daremos aldabonazos en las puertas del parlamento hasta que nos den un sistema justo, representativo, gobernado por las opciones políticas de toda la nación, y no por unos pocos miles de votantes que cambian de voto en distritos electorales estancos.

Si quieres que tu voto cuente en el futuro –si tienes algún interés en los posibles resultados políticos—, únete a nosotros. Es la primera oportunidad que tenemos desde hace generaciones. Y podría ser la última.

George Monbiot es uno de los periodistas medioambientales británicos más consistentes, rigurosos y respetados, autor de libros muy difundidos como The Age of Consent: A Manifesto for a New World Order y Captive State: The Corporate Takeover of Britain, así como de volúmenes de investigación y viajes como Poisoned Arrows, Amazon Watershed y No Man’s Land.

Traduccion de Revista Sin Permiso

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