El presidente del Congreso de los Diputados español, José Bono, católico confeso, ha reclamado a la Conferencia Episcopal que no le condene “por ser socialista” y ha añadido: “yo no soy un asesino y Pinochet era un asesino desalmado al que se le dio la comunión de manera vergonzosa”.
Bono, que ha clausurado el X Congreso de Escuelas Católicas en Toledo, ha manifestado ante los medios de comunicación la “tristeza” que le han causado la posición de la Conferencia Episcopal de negar la comunión a los católicos que den su voto al proyecto de ley del aborto a no ser que, además de confesarse, manifiestan públicamente su arrepentimiento.
“No puedo dejar de ver la imagen de Pinochet comulgando y a mí me califican de pecador público”, ha asegurado el presidente del Congreso, quien también ha dicho haber recibido la solidaridad y el apoyo de muchos religiosos de la “Iglesia en la que quiero seguir estando”…











