De: Crónica Digital
27.07.05 El juez Jorge Zepeda sentenció a cinco años de cárcel a cinco ex militares por el crimen de Paulina Aguirre Tobar, militante del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), perpetrado en 1985, informaron fuentes judiciales.

Los ex uniformados, miembros de la tenebrosa Central Nacional de Informaciones (CNI), fueron inculpados como autores del delito de homicidio calificado.
El fallo establece que el general (r) Alvaro Corbalán Castilla, Kranz Bauer Donoso, Miguel Soto Estuardo y Jorge Andrade Gómez deben cumplir cinco años y un día de presidio, mientras que Alejandro Astudillo Adams fue sentenciado a tres con el beneficio de la libertad condicional.
Aguirre Tobar, de 20 años de edad, fue ejecutada cuando regresaba a su domicilio en el sector capitalino de Las Condes, el 29 de marzo de 1985, según revela el Informe Rettig que archivó las violaciones a los derechos humanos durante la dictadura (1973-1990).
El documento agrega que la joven fue eliminada por agentes de la CNI, pero se intentó registrar el hecho como enfrentamiento, pues los autores pusieron un arma en la mano del cadáver para sustentar la historia que se resistió a la detención.
Pese a las argucias, Zepeda estableció que existen antecedentes suficientes para acreditar que se cometió un homicidio calificado.
Paulina Aguirre pidió ingresar al MIR a los 15 años. A esa edad ya había comprendido de sobra lo que era vivir en dictadura. Vio a su padre, Luis Aguirre Smith, terriblemente torturado en Calama y después tras las rejas de la Penitenciaría de Santiago. Su tío Pedro, trabajador de Chuquicamata, estuvo recluido en la cárcel de Copiapó y su tío Carlos Acuña Alvarez fue fusilado en Antofagasta. “Ella quiso luchar contra los crímenes cometidos por la dictadura. Esperaba crear una sociedad más humana, justa e igualitaria -recuerda hoy su padre-. Paulina era una bella niña que continuaba asistiendo al Liceo Valentín Letelier en cursos vespertinos. Dibujaba y tocaba la guitarra con sus compañeros y amigos. Y escribía, sin olvidar jamás su compromiso político”. A su padre le dejó versos como éstos:
Cuando el dolor,
la sangre, el odio y la muerte
son necesarios,
miles de manos se tienden
para tomar las armas.
Acuérdense ustedes de mí
Siempre.
La joven militante, cuyo nombre político era “Luisa”, trabajó cinco años en la clandestinidad. Sus padres estaban separados y vivían en el exilio. Luis Aguirre en Francia y su madre, María Eugenia Tobar Andrade, en Suecia.
La compañera Paulina, hija de Luis Aguirre, el Flaco Lucho, quien compartió brevemente su exilio con nosotros en Sheffield antes de retornar a Chile a luchar contra la dictadura de Pinochet.

 

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